Las ayudas europeas que se emplearán en rehabilitar el parque de viviendas se centran en el ahorro energético, pero no en mejorar la acústica

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El ruido se ha convertido en el peor enemigo de las comunidades de propietarios. Muchas personas tienen que lidiar a diario con las molestias que ocasiona algún vecino de escalera. Más de 10 millones de personas, casi un 22% de la población, declararon en 2020 sufrir problemas de ruido producidos por los vecinos o procedentes del exterior, según datos del INE. A pesar de lo extendida que está esta problemática, los más de 6.000 millones de euros en ayudas de los Fondos Next Generation que se van a destinar a rehabilitar el parque edificado no servirán para acabar con los ruidos en las casas. Europa prioriza que estas subvenciones se orienten a la eficiencia energética, a reducir el gasto de energía. No existen condiciones específicas para la acústica.

“Parece que el problema del ruido es el gran olvidado en la construcción y más en la rehabilitación. Lo lógico sería que, si vamos a ponernos a la tarea de rehabilitar cientos de miles de viviendas, el aislamiento frente al frío o el calor no debería ser el único requisito”, denuncia Yago Massó, director general de Atedy, la Asociación Técnica y Empresarial del Yeso. Este experto está de acuerdo en que la eficiencia energética debe ser prioritaria para avanzar hacia la descarbonización de los edificios. Sin embargo, apunta, “la concesión de las ayudas debería incorporar también otros criterios, como es el aislamiento acústico, de tal manera que aprovechemos los fondos para renovar nuestro parque de viviendas desde una perspectiva integral”.

Para acceder a las ayudas es necesario demostrar un ahorro energético, pero también se pueden aprovechar las obras para mejorar otros aspectos como la acústica, puntualiza Juan López-Asiain, responsable del Gabinete Técnico del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE). De hecho, en el Libro del Edificio Existente, una herramienta contemplada en las convocatorias de ayudas europeas y en cuya guía para su elaboración ha participado este organismo, uno de los elementos que se valoran es la mitigación total del ruido.

El responsable del CGATE recuerda que la función principal del aislamiento es la de proporcionar confort térmico y reducir la demanda de energía, pero esto no impide que se consiga una protección acústica, por ejemplo, con la sustitución de las ventanas.

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De la misma opinión es Luis Mateo, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (Andimat): “La clave está en que se realice una buena rehabilitación de la envolvente térmica en la fachada o en la cubierta, que comportará una mejora acústica de la vivienda. El problema real de los ciudadanos es el ruido interior, entre habitaciones, entre vecinos”.

Los materiales empleados para aislar térmicamente el edificio o la vivienda son otro de los factores que inciden en la mejora de las condiciones acústicas. López-Asiain defiende que, aunque hay soluciones, como las lanas minerales, que reducen más significativamente el ruido exterior, con otras como el poliestireno extruido o el poliestireno expandido también se consigue una disminución del sonido, aunque no sea su característica más notable. Conoce en profundidad todas las caras de la moneda.

Massó, en cambio, opina que “no todos los sistemas con aislamiento térmico que existen en el mercado aportan mejoras acústicas; incluso hay soluciones que podrían empeorar estas prestaciones frente al ruido, debido a que los materiales no son los adecuados o a que se realiza una incorrecta instalación en obra. Algo que curiosamente permite la actual normativa”. Apunta a aquellos materiales aislantes rígidos, que no tienen prestaciones de absorción o elasticidad, por lo que no sirven como aislantes acústicos. “Habría que recurrir a soluciones constructivas que hayan demostrado, mediante ensayos de laboratorio, sus valores de aislamiento acústico”.

La legislación tampoco ayuda. Las normas sobre acústica en España son de las más laxas en Europa. El actual Código Técnico de la Edificación (CTE), cuya publicación es de 2009, no exige mejoras en materia de aislamiento acústico a la hora de rehabilitar una vivienda, asegura Massó. Aunque esta norma establece que cada cinco años hay que hacer una revisión de los documentos básicos, en la acústica no se ha producido una modificación de las exigencias.

Mónica Herranz, secretaria general de Afelma, la entidad que representa a los fabricantes españoles de lanas minerales aislantes, considera que “más allá de las mejoras en el Código Técnico, que son muy necesarias, existen también medidas que pueden tomarse en el ámbito autonómico o local para fomentar que cuando se haga una reforma en una vivienda o en el edificio también se mejore el aislamiento frente al ruido, utilizando para este fin soluciones constructivas adecuadas”.

Cierto es que existe la norma UNE 74201, publicada el pasado mes de septiembre, que servirá de referencia para clasificar los edificios según sus prestaciones acústicas al final de la obra, “pero esta es de cumplimiento voluntario y creemos que la mejora de la clasificación acústica del edificio o la vivienda debe incorporarse en próximas actualizaciones del CTE”, remarca Herranz. Por eso, desde Afelma y Atedy reclaman a las administraciones que, siempre que se realice una rehabilitación, sea necesario justificar que no hay un empeoramiento de las condiciones acústicas.

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Controlar la ejecución

El director general de Andimat, además de solicitar una actualización de la normativa, va más allá y pide controlar su cumplimiento: “Son necesarias unas exigencias mayores y, sobre todo, un control en la ejecución de las soluciones de aislamiento acústico en los edificios de nueva construcción. Lo que no se hace bien en la edificación en el plano acústico, luego es difícil de arreglar al 100% en una rehabilitación”.

La realidad es que mientras sí ha habido avances en la normativa térmica, la contaminación acústica sigue siendo una asignatura pendiente en España. “Es bastante increíble que, en un país con ciudades densamente pobladas con grandes bloques de viviendas, no se hayan reclamado más medidas en este campo. Creemos que probablemente se deberá a la percepción de que hay poco que se puede hacer y que el ruido siempre entrará por algún lado. No es cierto. Sí se puede construir y rehabilitar mejor, pero hace falta poner al día la regulación”, finaliza Herranz.

Fuente: elpais.com

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